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La banca siempre gana. ¿Le pedimos cosas a cambio?

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La gran banca española volvió a darse un festín el 2024. Entre los seis principales bancos españoles (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja) ganaron 31.767 millones, un 20,5% más que el anterior récord del 2023, en mitad de la polémica por el nuevo impuesto a las entidades financieras que grabará los resultados del 2024. Unos resultados espléndidos propiciados por dos vientos de cola de signo contrario. A principios de año, el precio del dinero estaba al nivel más alto en dos décadas, en el 4% ante el 2% con qué arrancó el 2023. A partir de junio, el BCE empezó a rebajar los tipos de interés de manera progresiva hasta dejarlos en el actual 2,75%, el que estimula el volumen de créditos hipotecarios que se subscriben.

La banca siempre gana. Y siempre discute todo aquello que puede afectar a sus ingentes beneficios, como el impuesto del que hablábamos. Queda claro que la sociedad no puede dejar en la conciencia social de las entidades financieras ni de sus directivos que, además de estar enfocados a resultados, lo estén también, un poco, a cumplir con la teórica función social que tienen encomendada. No los interesan los deberes y no los interesan las deudas, como el que contrajeron cuando el 2012 los rescatamos entre todos con más de 120.000 millones de euros que oso vaticinar que nunca serán devueltos en su totalidad.

Tendrá que ser la sociedad, pues, quien exija a la banca que haga algo más que lucrarse. Porque el sector no tiene complejos. Para enumerar algunas tendencias que invitan a hacer algo podemos hablar de la dimisión de los bancos a ofrecer una atención personalizada al suyos clientes. O del cierre de oficinas. O del grifo del crédito a las empresas, cada vez más draconiana. O del oportunismo de ofrecer créditos con intereses abusivos a los damnificados por la DANA. O del intento de damero-se de su responsabilidad ante la epidemia de estafas digitales. Y podríamos seguir…

La ciudadanía tiene que ejercer más presión. A sus representantes políticos, para que activen políticas tributarias y reguladoras que pongan límites a este festín bancario. Y por la vía judicial, informándose e identificando en qué casos las entidades abusan de nosotros. Solo así podremos plantear un pulso que, a pesar de los progresos de los últimos años, sigue están muy desequilibrado. Y no lo olvidamos: la banca seguirá ganando, porque cuando no lo hace socializa sus pérdidas. Por lo tanto, pidámoslos cosas a cambio.

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